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26 octubre, 2009

Las vicepresidencias del PAC: una apuesta arriesgada...



El anuncio que hiciera Ottón Solís de sus candidatos a la vicepresidencia fue bastante sorpresivo para todos.

Por un lado, ante la candidatura femenina, esperábamos que Solís entrara a la contienda apoyado por dos mujeres, algo ya ocurrido en el PAC; sin embargo, Solís apuntó a la fórmula presidencial de dos hombres una mujer, lo cual le deja el tema género como un aspecto que deberá buscar manejar consistentemente desde otros espacios (a fin de cuentas, representa el primer partido que realmente ha buscado la paridad de géneros en sus puestos de elección, rasgo que sigue distinguiéndolo).

Por otro lado, Solís con sus designaciones deja clara la apuesta del PAC por ubicarse en el centro del espectro político y además, por tratar de superar áreas débiles en las dos campañas anteriores.

Así, la designación de Mónica Segnini, persona ligada al sector exportador, busca acercar al PAC a sectores productivos que no han sido precisamente aquellos en los que su discurso -sumamente estatista para el gusto de estos grupos- ha calado anteriormente. Segnini, además, si bien de un perfil bajo, fue militante del Sí en la coyuntura del referéndum por el TLC.

Así, el PAC abanderado de la posición antagónica, busca superar de cara hacia febrero del 2010 el tema sobre tal tratado y construir una imagen de apertura, convertirse en el partido en el que quepan todos aquellos, que más allá de las diferencias coyunturales, puedan compartir una cierta sensibilidad social y que, dada finalmente la vigencia del tratado, puedan construir una visión de país donde lo económico, si bien seguirá siendo fundamental, no sea la base de la definición de toda política, sino que sea el desarrollo humano aquel que guíe tal construcción.

Con este signo de apertura, el PAC y su candidato, bastante calificados por la maquinaria mediática como intransigentes, busca cortar con tal discurso y ubicarse como un partido que, más allá de intereses puramente sectoriales, puede gobernar para todos, considerando y haciendo confluir diversas posiciones moderadas (desde la izquierda tibia hasta la derecha zurda).

El riesgo evidentemente con esta decisión es que diversos sectores con un discurso políticamente más radical que militaron en el NO cobrarán al PAC tal designación y mirarán con recelo la fórmula presidencial encabezada por Solís. Cuando tenemos un partido de izquierda que de una presencia provicial pasa a la disputa nacional, incluyendo con ello una candidatura presidencial como lo es el Frente Amplio, o un partido que se cobija aún bajo el corazón del NO como lo es Alianza Patriótica; los votos prestados que el PAC obtuviera hace cuatro años se ven en riesgo.

Hace el PAC acá una apuesta arriesgada que podría salirle bien, entre otros motivos, si logra atraer a mucho del votante desencatado que anteriormente militara en el PUSC y que ve ahora la inminente debacle de su partido.

Por otra parte, durante sus dos anteriores campañas, el PAC ha tenido como principal debilidad su difícil penetración en las provincias periféricas. De hecho, en el 2006 son Puntarenas, Guanacaste y Limón quienes dan el triunfo presidencial al hermano de Rodrigo, dada la enorme diferencia que a su favor obtuviera el verdiblanco candidato. Con el fin de buscar apoyo en tales provincias, apuesta el PAC por ubicar como su candidato a la segunda vicepresidencia a Julio Humphreys, limonense de los que siguen allá, trabajan allá y han tenido una importante labor comunitaria allá. Antiguo socialcristiano -incluso fue regidor por el PUSC-, refuerza esta candidatura el interés del PAC por atraer al antiguo militante socialcristiano, en un claro corrimiento hacia el centro del espectro político de un partido que si bien nunca se ha catalogado en ninguna ideología, ha sido asumido como de un discurso de centro izquierda en su visión de estado.

Muestra el PAC que arriesga en esta contienda, pues se sabe que en este proceso en el mismo intento por atraer nuevos sectores de votantes, está corriendo el riesgo de perder otros.

Febrero dirá...

28 septiembre, 2009

¿Coalición?, ¿alianza?, ¿unión?... no gracias

Como ha empezado a ser normal cada cuatro años, la idea de formar una gran alianza electoral que aglutine a las fuerzas políticas progresistas y diversos sectores sociales que se oponen al modelo neoliberal imperante, vuelve a surgir y dar vueltas por el imaginario colectivo.

El nivel del discurso es muy claro: todos quieren la alianza, todos quieren unirse, todos están claros en que ese es el camino para desbancar a los grupos políticos que sin necesidad de unirse están muy claron en un punto: apoyan el modelo de reestructutración del estado y la economía nacionales.

Como es común ya, para este nuevo proceso electoral vuelven a surgir las propuestas: convenciones abiertas, acuerdos patrióticos, amplias coaliciones... Sin embargo, tras un par de meses de euforia unionista y otro par de reuniones de los comprometidos líderes, el resultado es el mismo: no hay acuerdo para formar una alianza.

Tal y como ha sido la historia latinoamericana, el gran error de las fuerzas políticas de izquierda o centroizquierda ha sido la división constante, la eterna fragmentación. Costa Rica no se queda ajena a este proceso, fuera de la extraña coalición lograda por Rodrigo Carazo (con sectores de centroizquierda y fuerzas altamente conservadoras, pero claras en que ese era el único camino para derrotar a Liberación Nacional), todos los intentos siguientes han sido un completo fracaso.

A final de cuentas, el principal problema está en que a pesar de existir acuerdos básicos sobre el modelo de país que se quiere, sobre la principal problemática por enfrentar, sobre la necesidad de construir una oposición con opciones de triunfo, sobre la importancia de reconstruir un nuevo equilibrio de fuerzas políticas, sobre la importancia de canalizar y encausar todos esos esfuerzos que en octubre de 2007 mostraron juntos ser casi tan fuertes como el otro lado de la acera; las barreras infranqueables vuelven a interponerse: todos quieren la coalición siempre y cuando yo sea el líder, todos quieren la unión siempre y cuando sea en torno a mí, todos quieren la alianza siempre y cuando sea bajo mi bandera predominante.

Así, vanidades, ambiciones, pretensiones, ilusiones personalistas, compromisos previos, se convierten en las grandes trabas de un acuerdo que solo en el discurso ha puesto el país primero.

Así las cosas, nuevamente vemos cómo para el proceso electoral de febrero próximo, las fuerzas opositoras al actual modelo de desarrollo, en lugar de sumar votos para constituirse en una opción sólida con posibilidades de triunfo, se atomiza en diversos grupos y grupúsculos que no harán más que fragmentar el voto y, con ello, facilitar el continuismo; con el agravante de que esta fragmentación implicará no solo la pérdida del Ejecutivo, sino que significará probablemente que el umbral del subcociente se alejará para varios grupos, facilitando la llegada de diputados con residuos mínimos, pero suficientes para dar una mayoría al grupo que -a como pintan las cosas- se tornará ganador.

Fue necesaria en Chile una dictadura de diecisiete años para lograr la Concertación... fueron necesarias en Uruguay dictaduras y largos procesos de diálogo para lograr el Frente Amplio... ¿qué será necesario acá?

24 junio, 2009

Los fantasmas de Otto

El Movimiento Libertario se apresta a elegir su candidato presidencial. La cara bonita es desafiada por la cara desconocida en un proceso cerrado donde no ha habido debate, no ha habido intercambio, y, donde la misma cobertura mediática ha sido prácticamente inexistente.

La designación de su candidato parece además tema ya listo pues mientras la Asamblea Nacional no se ha reunido y elegido, el eterno candidato de la derecha se ha enfrascado ya en una campaña política "hacia afuera", a la espera de cazar votos del gran electorado.

Sin embargo, en todo este proceso llama la atención la cantidad de fantasmas que rodean a Otto Guevara y que parecen robarle el sueño...

Primero, un precandidato "inexistente" en la opinión pública pero que reta un liderazgo hasta ahora incuestionado, con la gran diferencia -con respecto a otras fuerzas emergentes como el PAC- de que la institucionalidad partidaria no se ha amoldado a esta situación y continúa actuando como si ya todo estuviera decidido, lo cual ratifica una imagen de partido pequeño y caudillista; imagen nada favorecedora para presentar ante el gran electorado.

Segundo el fantasma de Pepe Figueres. Incompresiblemente Otto Guevara ha decidido empezar su campaña política peleando con un muerto. Lo peor del caso es que decidió precisamente pelearse con un muerto que sigue manejando un enorme poder mediáticco en este país y que seguirá siendo visto como el personaje más importante del siglo XX.

Como estrategia política, olvida Guevara que "no hay novia fea ni muerto malo", y se enfrenta a un cobro de la opinión pública, no se vale hablar del que no puede defenderse. Con esta campaña, parece Guevara tratar de apropiarse del discurso de lucha contra la corrupción, que ha sido elemento fundamental del discurso PAC y que será, nuevamente, tema básico en la campaña, dados los sucesos ocurridos con concesiones mineras, empresarios narcos que acompañan comitivas presidenciales, choferes borrachos de alto rango, o extrañoss incendios y manejos en la CNE en épocas de terremoto.

Sin embargo, aunque ese sea el sentido, generar un debate sobre el personaje histórico se convierte en un sinsentido político y más pareciera un intento desesperado de atraer un electorado antiliberacionista (o antiarista) que ideológicamente no pertenece a la derecha libertaria, y que se corre el riesgo de correrse hacia otro de los fantasmas de Otto: Rafael Ángel Calderón.

Si bien es cierto, hay supuestas diferencias entre las posturas libertarias y socialcristianas, para nadie es un secreto que el ansiado nicho de crecimiento de Ottico saldría del PUSC en el tanto este se mantuviera donde lo dejaron Abel y Toledo. Cualquier signo de recuperación de este partido no hace más que hacer más pesado el techo libertario, con lo que difícilmente será posible de romper en esta campaña.

De entrada, inicia Otto perdiendo contra este fantasma, aún en mitad de un juicio por corrupción, Calderón supera a Guevara en las intenciones de voto.

El último fantasma, imperdonable en estos tiempos, es el de la internet. Pautar un comercial en donde se acusa a Ottón Solís de atacar por la espalda y no ser frontal por utilizar un espacio que para Guevara pareciera el limbo, deja mal ubicado a Otto frente a la comunidad internauta.

No citar la fuente, dándole carácter anónimo a una página que no lo es, se convierte en un pecado capital, una desconsideración, y, nuevamente, una falta de tacto político.

En épocas donde cada vez más la información fluye por internet, dando un mayor protagonismo ciudadano, la actitud de Guevara muestra un profundo desinterés o desconocimiento por la dinámica que está marcando cada vez más la web 2.0, difícilmente puede mostrar una imagen de cambio, el candidato que se aferra a las prácticas tradicionales.

Si algo tiene este inicio de campaña de Otto Guevara es una falta de tino politico y un estilo más cercano a bastonazo de ciego que a una convicción de crecimiento o triunfo.

Indudablemente, en pleno siglo XXI, los fantasmas aún asustan y hacen de las suyas...

14 abril, 2009

Cuando la U no Unió...

Ha arrancado la campaña mediática "oficialmente" en el Partido Liberación Nacional y, como era de esperarse dados sus preocupantes resultados en las últimas encuestas, es la tendencia de Laura Chinchilla la que inicia de un modo mucho más agresivo.

Anunciando pautas en todos los medios posibles, el derroche de recursos muestra dónde están las ventajas comparativas de esta precandidatura: en la estructura partidaria -mayoritariamente fiel a los hermanos Arias- y en el poderío económico para apostar por la publicidad como herramienta fundamental de campaña.

Igualmente, el relanzamiento de su campaña haciendo énfasis ahora en el lema de "Firmeza y honestidad" muestra claramente dos aspectos en los que hay una conveniente distanciación del gobierno.

Por un lado, la recurrencia al tema de la firmeza (¿recuerdan que "el barco necesita capitán"?) presenta una lectura donde se deduce la necesidad de reconstruir las líneas de autoridad en el país, a partir de una relegitimación del grupo gobernante.

Por otro lado, esta relegitimación es posible solamente con "honestidad". En momentos en que el gobierno al que hasta hace poco perteneció Chinchilla nos sorprende (¿sorprende?) con un ritmo de un caso de corrupción por semana aproximadamente, el desgaste que empieza a enfrentar Liberación Nacional, principalmente en los grupos cercanos al clan de los Arias es evidente. El discurso de la honestidad se vuelve fundamental en estos momentos.

El golpe de timón en la campaña de Laura parece indicar un cambio de estrategia para tratar de contrarrestar espacios que efectivamente ha venido perdiendo, y que solo con una campaña agresiva, constante, que logre superar claramente las de sus rivales; recontruyendo los ejes temáticos y apartándose de la línea de un gobierno golpeado últimamente podría recuperar para así, reconstruir igualmente sus posibilidades de triunfo, las cuales han venido mermando hasta ahora.

El mes y medio siguiente permitirá ver hasta dónde este cambio funcionó, o si la U de Laura en lugar de Unir, la hUndió...

16 febrero, 2009

De las horas que llegan...

Hoy ha hecho el anuncio de su precandidatura Epsy Campbell. Lo que nació como un rumor fue creciendo hasta convertirse en uno de los anuncios más esperados de nuestra vida política reciente.

Desde grupos sociales diversos, desde diferentes sectores del PAC, desde grupos de interés en Facebook, desde medios de comunicación que presionaron por ver al PAC en una lucha interna, desde simpatizantes no militantes del PAC pero unidos en una sensibilidad, la precandidatura de Epsy fue gestándose como una exigencia de quienes creen en la Acción Ciudadana...

Lo que viene no es fácil, por primera vez el Partido Acción Ciudadana deberá designar su candidato presidencial por un sistema diferente a la aclamación del postulante único... por primera vez el Partido Acción Ciudadana deberá demostrarnos que verdaderamente es posible otra forma de hacer política y que un proceso de elección interna no tiene que ser una lucha sin cuartel, un despliegue de recursos económicos, una división casi irreconciliable entre sectores, un espacio para el afloramiento de los clientelismos y el oportunismo.

La oportunidad del PAC es grande para mostrarnos que la "acción ciudadana" es más que un nombre o un discurso, sino que es una forma de enfrentar el día a día de la política nacional; que se pueden generar verdaderos espacios de participación y de inclusión de los más diversos sectores de opinión, que en su diversidad, compartan una cierta visión de mundo, una cierta sensibilidad social, un cierto proyecto nacional.

Llegó la hora de demostrar que el PAC es un partido con vocación de gobierno, preparado para asumir la conducción de un proyecto de estado viable, solidario, democrático, consecuente, participativo.

Considero, como he expresado en otros espacios, que pretender que se puede ser completamente imparcial u objetivo en circunstancias como las que vive un país que se ha venido polarizando políticamente y que se enrumba en una nueva carrera electoral es una falacia, pues es imposible desligarnos de nuestra perspectiva como observadores, de nuestro código de valores, de nuestra mentalidad o nuestra praxis política.

Por ello, como un compromiso con la honestidad y la ética propia de cualquier persona que maneje un espacio en que pretenda compartir o comunicar su pensamiento u opiniones, considero conveniente expresar que como ciudadano apoyo la precandidatura de Epsy Campbell, y que en este sentido realizaré acciones para procurar que nos represente como candidata a las elecciones nacionales del año 2010.

No será este un espacio propagandístico, ni ha pretendido serlo, espero siga siendo un espacio de opinión y discusión sobre diversos temas; sin embargo, en la coyuntura que vive nuestro país, creo que "llegó la hora" de tomar partido, "llegó la hora" de la esperanza por el cambio.

Llegó la hora de Epsy Campbell.

23 enero, 2009

El Partido Acción Ciudadana: entre la consolidación política o ser el eterno segundón…

Hace ocho años nació el Partido Acción Ciudadana.  En el año 2002 fue la sorpresa, en el 2006 un segundo lugar que casi fue triunfo, para el 2010 la incertidumbre sobre su posicionamiento final entre el electorado.

Durante estos ocho años, el PAC ha logrado montar una estructura partidaria, ha logrado reponerse a la pérdida de diputados en sus dos períodos representado en la Asamblea Legislativa, y se ha consolidado como una fuerza política importante en el país.

Sin embargo, la elección 2010 se presenta como la que mayores retos pac le propone al PAC entre las tres en que ha participado.

Primero, el PAC ya no es el "partido nuevo" que generaba una simpatía casi inmediata entre los sectores políticamente cansados del bipartidismo marca PLUSC, ocho años de protagonismo lo han expuesto en sus fortalezas, pero igualmente le cobran el desgaste típico que siguen pagando todas las fuerzas políticas costarricenses dado el descontento generalizado con la clase política.

Segundo, el PAC sale como el gran perdedor tras la coyuntura por el TLC, y debe lograr trascenderla efectivamente para conservar posibilidades reales de triunfo electoral.  En este sentido, la elección 2006 "infló" la votación presidencial del PAC pues fue la opción de esa mitad de costarricenses que nos opusimos al TLC, así, el PAC tuvo una votación presidencial mucho mayor que las simpatías partidarias y que su votación para diputados y munícipes: en el 2006 Ottón Solís fue un candidato mucho mayor que su partido; cómo repetir y tener una candidatura mucho mayor que la filiación partidaria es un reto importante. 

El PAC como uno de los brazos políticos del movimiento por el NO, asumió un costo importante en este proceso.  Actualmente, se le cobra por los defensores del Sí y se le ha señalado por una labor supuestamente obstruccionista y que, por lo tanto, "irrespetaba" el mandato popular.  Por otra parte, diversos sectores del NO le cobran no haber realizado una oposición más dura y más pegada a los movimientos sociales.  En este sentido, la coyuntura del TLC le está cobrando al PAC muchos posibles votos y debe revertir esta tendencia si quiere tener posibilidades de triunfo.

Tercero, el discurso del PAC debe trascender los aspectos que tanto éxito le dieron en sus campañas anteriores.  No puede mantenerse como el partido ligado casi exclusivamente a un discurso de la ética en la función pública –que si bien es importante, no es el que más interese al electorado-, ni como el partido opuesto a la completa apertura de nuestra economía.  Si el PAC quiere construir posibilidades de triunfo, debe demostrarle al electorado que efectivamente tiene un proyecto completo y coherente de gobierno y que además ese proyecto es políticamente viable.  No decimos que el Otton Solis candidato del PAC. Foto: Valeria Bermudez PAC no lo tenga, y de hecho su Convocatoria a la Ciudadanía lo expone, el asunto acá es de llegarle al electorado y romper esa percepción que ha existido de ser un partido "que se opone" o que va contra, el PAC debe convencer al electorado de las ventajas de su propuesta de gobierno, mucho más que el PLN o el PUSC, pues estos son partidos que ya tienen experiencia de gobierno, lo cual no ocurre con el PAC.

Cuarto, el asunto sobre los liderazgos dentro del PAC.  Indudablemente Ottón Solís –estemos más o menos de acuerdo con sus planteamientos- ha ejercido un liderazgo claro desde la fundación del partido.  La posibilidad de una tercera candidatura suya nos hace cuestionar hasta dónde su imagen esté gastada entre el electorado y de qué modo podría reconstruirla para atraer votantes.  Si bien consideramos que los efectos de la crisis económica internacional y las medidas que en todo el mundo se tomen le dan la razón a sus planteamientos, aspecto que debe saber explotar adecuadamente como una de sus fortalezas.

La aparición de Epsy Campbell como posible adversaria de Ottón en la búsqueda de la candidatura presidencial revitaliza los liderazgos dentro del partido y puede ser –de manejarse adecuadamente los procesos internos- un símbolo de madurez política y consolidación partidaria.  La precandidatura de Epsy muestra la búsqueda de diversos sectores de una representación con la que se sientan identificados, es además una figura respetada y con una alta imagen entre el electorado nacional, son estas quizás sus principales fortalezas.  Como debilidades principales en la candidatura de Epsy están el hecho de haber sido contratada para una consultoría con los dineros del BCIE, situación que si bien ella aclaró y de hecho renunció apenas conocido el manejo de los fondos, será una piedra en su CR-EpsyCampbell zapato, sobretodo conociendo las prácticas políticas que han caracterizado a ciertas organizaciones partidarias.  Del mismo modo, se percibe su precandidatura que responde más a sectores ajenos a la estructura del PAC que al partido mismo, lo cual la deja en desventaja ante las instancias internas.

Quinto, la definición de la candidatura.  El PAC se ha caracterizado por formas novedosas de hacer política que han resultado exitosas.  Sin embargo, hasta ahora no ha efectuado ningún proceso de designación de su candidatura presidencial, situación que debe resolver en el corto plazo.  Desde su origen, la participación ciudadana ha sido un elemento clave del discurso PAC, por ello, no podríamos concebir mayor error político que realizar una designación poco participativa –como ya lo han sugerido algunos asambleístas nacionales- en la cual sea la estructura partidaria la única involucrada.  Una definición cerrada convertiría al PAC en un partido más, echando por tierra mucho de lo que ha logrado construir en estos ocho años.  El mecanismo de designación podría no ser una convención abierta, pero debe necesariamente ser en algún modo participativa e inclusiva.

Sexto, el tema de las alianzas.  La fragmentación existente entre las fuerzas políticas opositoras al PLN y su modelo neoliberal no hace más que favorecer las aspiraciones del PLN por mantenerse otro cuatrienio en el poder.  Lograr una alianza inclusiva, representativa entre diversas fuerzas es importante si se quiere tener posibilidades reales de formar gobierno.  El PAC, bajo el liderazgo de Ottón Solís ha sido renuente a buscar la formación de coaliciones.  Entendemos la postura de que no es comparable el partido que es actualmente la segunda fuerza electoral del país con la fuerza de partidos a escala regional o sin representación ante el Poder Legislativo; sin embargo, la posibilidad de realizar esta gran alianza no puede cerrarse.  La misma experiencia latinoamericana reciente muestra como muchos de los presidentes con una tendencia de centro izquierda o izquierda han logrado llegar a la presidencia gracias a grandes coaliciones, frentes o concertaciones.  Ante la situación política nacional, el PAC debería, antes que cerrar estas opciones, tender puentes y construir propuestas en este sentido si quiere potenciar sus posibilidades de éxito.

Resolver estos retos es quizás fundamental si el PAC quiere mantenerse como el gran protagonista que pelea por el campeonato, y no como el equipo destinado a mantenerse en las posiciones intermedias.

21 enero, 2009

El Movimiento Libertario: de la gran combatividad a casi un silencio discreto

Su primera participación en el año 98, le auguraba un crecimiento importante aunque sin llegar a ser una opción real para ganar la presidencia del país.  Las elecciones siguientes confirmaron esta apreciación, pues aunque creció, todo daba la idea de que el Movimiento Libertario había llegado a su techo electoral.

Movimiento_libertario De 1998 a 2002 aumentó significativamente su representación, pasando de uno a seis diputados ante la Asamblea Legislativa.  En el 2006, su votación presidencial creció para ubicarlo en una tercera posición –en parte gracias a la debacle del PUSC-, sin embargo no logró aumentar su representación legislativa, manteniendo sus mismos seis diputados.  Esto a pesar de lograr el apoyo de diversos movimientos como los partidos Alianza Nacional Cristiana y Unión General, así como el grupo ANFE comandado por el expusc Thelmo Vargas.

Durante el actual período de gobierno, las posturas "inflexibles" de su liderazgo tradicional hacen que su diputada más visible y mejor posicionada ante la opinión pública abandone las filas del partido, situación que en este caso fue mucho más nociva para el partido que la deserción sufrida por el diputado que "gemeleó" su curul durante el período anterior.  La salida de Evita Arguedas tras encabezar su papeleta por San José, ser su jefa de fracción y desde esa posición, estar bastante expuesta a los medios de comunicación, significó una baja sensible para los intereses libertarios.

Del mismo modo, una fracción legislativa, anclada en el más duro proyecto liberal, reconocida por su oposición combativa; durante el período de los Hermanos Arias se ha visto bastante desdibujada.  Su apoyo casi incondicional al TLC y su agenda de implementación –temas que han dominado la agenda de este gobierno-, han "escondido" a los libertarios dentro del grupo de los 38.  Su política de denuncia ha sido minimizada, y su posición política se ha visto mucho más flexible con los actuales diputados.  Pareciera que es más difícil ser oposición cuando hay tantas concordancias con el gobierno de turno…

Para el año 2010, se perfila por tercera ocasión la candidatura 1586493_0 presidencial de Otto Guevara, personaje ya bastante conocido por la opinión pública, pero que ha mermado considerablemente su presencia en los medios.  Como candidato, Guevara mantiene su "sex appeal" y las simpatías de algunos sectores de derecha de este país, sin embargo, se ha convertido ya en una de esas candidaturas eternas en la política costarricense, lo cual le hace perder atractivo entre buena parte de los votantes, para quienes ya Guevara pasa a ser parte de lo "común" entre la política electoral costarricense, perdiendo los libertarios la "frescura" que junto con el PAC le habían dado a las elecciones nacionales.

Del mismo modo, las posturas libertarias, tan radicales en cuanto al tema del libre mercado, la desregulación estatal y demás axiomas de la economía clásica, los Chicago Boy's y la política reaganiana, entran en crisis con la presente recesión económica en los EEUU.

Cuando todas las medidas que toman los gobiernos para enfrentar esta crisis vuelven a poner en primer plano la intervención y regulación de la economía por parte del estado, las posturas libertarias, e incluso su propuesta de medidas para enfrentar la crisis, parecen desfasadas con la realidad circundante.

Los libertarios, tan presentes en los medios para exigir la toma de medidas encajadas en la más ortodoxa teoría liberal, ante cualquier coyuntura político económica que pudiera afectarnos, presentan igualmente un paquete de medidas; sin embargo, no realizan el despliegue mediático usual para estos casos.  Probablemente porque conozcan la poca viabilidad que en estos momentos estas posturas tengan, dado el contexto internacional.

Ante este panorama, el Movimiento Libertario deberá reinventarse y reinventar la candidatura incuestionada de Guevara, con el reto enorme de construir nuevos liderazgos en un partido aún pegado a la dupla de Malavassi-Guevara.

En este momento de crisis internacional, cómo volver a captar con sus planteamientos la atención de la derecha costarricense, mucho más arraigada en posiciones que no impliquen riesgos, sino que puedan mantener la mayor estabilidad posible en el estado costarricense y cómo justificar estas posiciones que, en el panorama actual, parecen ir contra toda corriente; se le convierten al Movimiento Libertario en grandes desafíos.

Ante el panorama político costarricense, con una derecha casada con el oficialismo y un PUSC en franca caída, únicas posibles fuentes para aumentar su caudal electoral, pareciera que la moderación de sus posiciones sería la única posibilidad para los libertarios, sin embargo, ¿podrán ir más allá de su dogmatismo característico?

17 enero, 2009

La Unidad Social Cristiana: la larga agonía y la esperanza de la resurrección…

Durante la década de los noventa el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) logra llegar a ser el de mayor arraigo, desplazando por primera vez a Liberación Nacional en las preferencias partidarias. 

Por primera vez, desde el conflicto de 1948, el principal grupo opositor a Liberación Nacional logra llegar a la dirección del Poder Ejecutivo y mantener la fracción con mayor número de diputados en la Asamblea Legislativo por dos períodos consecutivos, gracias a las elecciones de Miguel Ángel Rodríguez (1998) y Abel Pacheco (2002).  Por primera vez, un costarricense –surgido del PUSC- logra llegar a la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (Miguel Ángel Rodríguez, 2004).

Desde los años noventa, ante la pérdida de rumbo y las luchas internas de Liberación Nacional, la Unidad Social Cristiana continúa su proceso de consolidación partidaria.  Ideológicamente, dada su naturaleza de centro derecha, el modelo neoliberal que se implanta en el país no genera mayores contradicciones en este partido, sino todo lo contrario, el PUSC lleva la batuta en buena parte del reordenamiento del estado, no en vano, es en un gobierno PUSC –el de Calderón- cuando Costa Rica negocia su primer tratado de libre comercio.

81231 ¿Qué ocurrió para que ante este panorama de crecimiento y consolidación partidaria el PUSC tuviera uno de los colapsos más fuertes en la historia reciente de los partidos políticos costarricenses? 

Muchas causas pueden haber confluido para que esto ocurriera, primero, la creciente polarización política que el país sufre y que quizás empieza de un modo más articulado a partir del COMBO ICE y se refuerza a partir del 2002 con el "fenómeno PAC".  Una polarización que mostrará claramente la lucha dentro del país entre los defensores de la profundización de la reforma neoliberal y los grupos cada vez más articulados que se oponen a este modelo. 

Además, la pérdida de la capacidad de conducción que se da en el PUSC con la elección de Abel Pacheco, la cual se traduce en un enorme desgaste de la estructura partidaria.  Un partido que empieza a fisurarse en esta administración, donde empiezan a visualizarse los grupos más liberales y centrados en el tema económico, contra lo que quedaba del socialcristianismo más tradicional centrado en la persona.  Estos grupos, que siempre convivieron dentro del PUSC bajo un liderazgo común, empiezan a separarse cuando ese liderazgo es deficiente. 

El gobierno Pacheco careció de un proyecto coherente de gobierno, de una dirección definida en su gestión.  Ante este panorama, las contradicciones internas –la primera surgida desde antes de ser electos, con el distanciamiento entre Abel y Luis Fishman-, la incapacidad de gestionar la primera Asamblea Legislativa que reflejaba realmente el final del bipartidismo tradicional, las "embarcadas" del presidente y otros sinsabores, el derrumbe del PUSC y la necesidad de cambio que se gestó entre el electorado eran evidentes.

Sumado a lo anterior, se empiezan a descubrir algunos de los casos más sonados y si se quiere traumáticos de corrupción en la función pública costarricense:  Los casos Caja-Fischel e ICE-ALCATEL, donde se ven involucrados, presidentes ejecutivos, exdiputados, directivos de instituciones autónomas y los expresidentes Calderón y Rodríguez.  Casos que si se quiere, son la puntilla para lo que ya se veía venir, la caída del caudal electoral del PUSC.

Con un candidato sin arraigo partidario que trata de ver qué se puede salvar del barco que se hunde, la Unidad Social Cristiana enfrenta, en el 2006, el peor papel que le toca asumir a un partido de gobierno en nuestra historia reciente.  De triunfadores a un lejanísimo cuarto lugar.  De ser la fracción con más diputados, a ser la cuarta en representación.

El colapso fue inminente, la pérdida de puestos laborales de la clase política PUSC, la pérdida de dirigentes locales, la pérdida de alcaldías municipales, la pérdida económica de una campaña donde hubo dificultades incluso para lograr financiamiento, la separación temporal de dos expresidentes del partido, el apoyo a otro partido de un expresidente tradicionalmente afín (Mario Echandi)… la Unidad Social Cristiana se derrumbó en la elección 2006.

Sin embargo, el problema del PUSC no quedó ahí.  A partir de dicha elección, entre recriminaciones diversas, la división del partido se ha profundizado:  la coyuntura gestada alrededor del CAFTA desdibujó por completo una fracción legislativa que se percibió más como un apéndice del gobierno que como un partido de oposición.  Además, mientras los diputados del PUSC se vuelven incondicionales –con una excepción, el diputado Venegas- del grupo de los 38, el presidente del partido se pronuncia en contra del TLC, haciendo más evidentes las fisuras internas.

De cara hacia las elecciones 2010, el PUSC intenta reagruparse 1828864_0 alrededor de su líder histórico, el expresidente Calderón, quien reconoce su intención de buscar la reelección presidencial, quien realiza giras nacionales con el fin de recomponer la estructura partidaria, y quien incluso reconoce querer aspirar a una doble postulación (claro signo de debilidad, ¡nadie que esté seguro de tener posibilidad real de ganar la presidencia se postula al mismo tiempo para diputado!); ante la presencia del caudillo no surgen voces que hagan hasta ahora anuncio de querer disputar la candidatura presidencial. 

Sin embargo, dice la sabiduría popular que "no hay que poner todos los huevos en la misma canasta", situación que parece no haber aprendido el PUSC, pues ante el panorama del juicio Caja-Fischel y lo que este pueda tardar, la viabilidad de la candidatura de Calderón depende exclusivamente de un resultado favorable para él, y no se observa en el partido ningún "plan b" políticamente viable.

De no llegar ese resultado favorable a Calderón o de llegar tarde, no se perfila en el horizonte fuerza capaz de detener la caída de este partido y asistiríamos probablemente a un paso más en su lenta agonía.  Indudablemente, para el 2010 ya no es tan claro aquello de que "el futuro es Calderón".

15 enero, 2009

Liberación Nacional: entre el continuismo y la vuelta a la socialdemocracia…

Durante esta semana Liberación Nacional ha realizado su proceso de inscripción de precandidaturas, en una lucha si se quiere adelantada y definitivamente onerosa, cinco personas han dejado clara su intención de ser el representante del partido de gobierno en el próxima contienda electoral.

Surgido originalmente como un partido de tendencia pln socialdemócrata, impulsor de un estado grande, de alta participación en todos los aspectos de la dinámica socioeconómica nacional, fortalecedor de los sectores medios y defensor de los mecanismos de democratización y mejor reparto de la riqueza; los últimos veintitantos años hemos visto un PLN volcado hacia la derecha.

En este sentido, desde la administración Monge, hemos visto un continuo en materia de reforma del estado (reducción de estado, rompimiento de monopolios, cierre o privatización de instituciones, etc), política económica (desarrollo basado en la promoción de las exportaciones con un "desarrollo hacia fuera", incentivo a la inversión extranjera directa, eliminación de barreras arancelarias y fomento del libre comercio, entre otros), política monetaria (de minidevaluaciones a sistema de bandas cambiarias) y política social (donde la tendencia a la reducción real del gasto social apenas empieza a revertirse y con una mayor diferenciación social que ha golpeado especialmente a los sectores medios).

Este "doble discurso ideológico" ha mantenido a esta organización política en una crisis permanente de sus estructuras durante todo este tiempo.  Constantes abandonos de reconocidos partidarios como las salidas de Ottón Solís, Walter Coto, Rolando Araya, Luis Guillermo Solís, Mariano Figueres, Alberto Cañas, Juan Manuel Villasuso, José Miguel Corrales, Célimo Guido, y el mismo Luis Alberto Monge, entre muchos otros; o las idas y regresos de Antonio Álvarez y sus copartidarios (Fernando Ocampo, Roberto Gallardo, Ennio Rodríguez, entre otros); muestran los traumas de un proceso de reacomodo aún no concluido entre los sectores más liberales del partido (que lo han dominado durante este tiempo) y los sectores socialdemócratas (donde se ubican la mayoría de quienes lo han abandonado, y el sector más crítico dentro del partido).

Esa misma situación le ha significado al partido importantes pérdidas en el arraigo electoral, siendo sus puntos críticos haber perdido dos elecciones seguidas (una experiencia nueva para el PLN), y el porcentaje de votos alcanzado en la elección 2002 (el más bajo en la historia de ese partido). 

A partir de ese punto crítico que fue el 2002, el PLN ha logrado revertir su caída y reempoderarse, sin embargo, este proceso no responde solamente a una dinámica partidaria interna que le signifique crecimiento, sino que responde además al colapso que para el PUSC significó la administración Pacheco y a la coyuntura generada por el TLC-Centroamérica EEU y el impulso que para lograr su aprobación tuviera –de parte de todos los sectores económicos interesados- la reelección de Oscar Arias.

Altamente criticada por muchos y defendida por otros tantos, la segunda administración Arias era una oportunidad para el PLN, o retomaba su lugar como principal fuerza política del país, o corría el riesgo de enfrentarse a una caída como la sufrida por el PUSC. 

El triunfo del Sí al TLC y la forma en que para lograrlo se desdibujaron fracciones legislativas (un Movimiento Libertario mucho menos combativo de lo habitual, un PUSC prácticamente pegado a los dictados de casa presidencial, y tres independientes que nunca lograron construir una identidad dentro de la Asamblea, para ser solo tres votos más de los treinta y ocho del sí), junto con otros logros del gobierno Arias (una ligera reducción de la pobreza, saneamiento de las finanzas públicas, llegada de Costa Rica al Consejo de Seguridad de la ONU, fortalecimiento de la inversión pública en infraestructura vial, entre otros), más el desgaste sufrido por otras fuerzas de oposición (hablamos básicamente del PAC), ubican a Liberación Nacional como el partido que sale favorito para ganar un segundo período presidencial y el de mayor arraigo en el electorado según todas las encuestas de opinión.

En este escenario, la lucha por la candidatura se torna especialmente importante, y vuelve a hacer visibles las diferentes posturas que sobreviven en el PLN.

laura Laura Chinchilla parte como la candidata oficial y tiene el enorme reto de posicionarse más allá de los hermanos Arias si quiere fortalecer su posición política.  Su presencia y su posibilidad de ser la primera mujer presidenta se convierten en fortalezas de su candidatura.  Sus debilidades son –igualmente- ser una mujer (desgraciadamente el conservadurismo de ciertos sectores del electorado es evidente), y haber salido del gobierno apadrinada por la presidencia (quizás habría sido mejor que Oscar Arias no dijera que quería ser sucedido por una mujer…).  No es casual que en este desmarcarse del gobierno, Chinchilla saliera al paso de las declaraciones de Rodrigo Arias sobre su intención de que se convocara a una Asamblea Constituyente (como vicepresidenta podemos estar seguros de que no se habría opuesto a tal iniciativa).

Johnny Araya surge de un sector tradicionalmente más afín al araya expresidente Monge (su tío) y tiene como fortaleza su larga exposición mediática como alcalde de San José.  Es quizás uno de los mejores representantes de los clientelismos más tradicionales dentro del PLN y una persona que no ha sido particularmente afín al presidente Arias (recordemos incluso que Oscar Arias no lo apoyó en el 2002 en la elección para la Alcaldía capitalina, aún siendo Araya el candidato oficial del PLN, Arias apoyó a Fernando Zumbado y su Alianza por San José).  Araya ha sido quizás el precandidato más activo en mostrar adhesiones a su causa (así presentó a Juan Diego Castro y a cinco diputados liberacionistas actuales, por ejemplo), con el fin de dejar clara la fortaleza de su movimiento y que el PLN puede estar más allá de los designios de los Arias.

De todo continuar como está, es entre Chinchilla y Araya que se disputará la candidatura realmente.

berrocal Fernando Berrocal es otro aspirante que sale de las filas de lo que fue el mongismo y representa en estos momentos "el ala vieja" y más de izquierda dentro de Liberación Nacional.  Si bien es cierto es un aspirante con una importante experiencia en la función pública (embajador, ministro de la presidencia, ministro de seguridad, entre otras) no ha sido una personalidad de gran carisma.  Su precandidatura muestra más el descontento de sectores liberacionistas con ciertos manejos de la Administración Arias (de la que fue parte y salió no en los mejores términos).

Los otros dos precandidatos Carlos Francisco Echeverría y José Francisco Herrera, vienen a representar sectores minoritarios y poco conocidos dentro del PLN, que más aspiran probablemente a buscar una pequeña cuota de poder que a pensar en la posibilidad real de una candidatura.

La agenda de Liberación Nacional parece estar dominada por el tema de la seguridad pública (Berrocal y Chinchilla fueron ministros de seguridad, y la primera adhesión que hace pública Araya es la de otro exministro de seguridad), tema que es de interés nacional; sin embargo, en momentos en que ha estallado una crisis económica mundial que ha llevado a replantear diversos aspectos del modelo de desarrollo neoliberal en que hemos vivido, las posiciones socialdemócratas clásicas pueden resurgir y replantear así el debate (no en vano algunas de las medidas anunciadas van contra decisiones que los mismos gobiernos liberacionistas apoyaron en el pasado, fundamentalmente en lo que respecta al sector agrícola).

El manejo interno de esta convención se presenta en Liberación Nacional como una oportunidad de reposicionarse ideológicamente a partir de un debate claro, o como una amenaza de hacer aún más evidentes las fisuras programáticas y los intereses de los diversos grupos que conviven bajo la misma bandera, aunque poco compartan entre ellos.

Seguimos luego…

13 enero, 2009

A propósito de procesos de elecciones internas...

Cuando falta poco más de un año para que se lleve a cabo el próximo proceso electoral nacional, ya los partidos políticos han iniciado el largo proceso de renovación de estructuras, requisito indispensable para mantener su registro al día ante el Tribunal Supremo de Elecciones.

Las candidaturas ya están perfilándose, al menos en los principales partidos existentes, y la posibilidad de un nuevo partido en la de por sí fragmentada centro izquierda de este país está latente todavía.

El Partido Liberación Nacional es en estos momentos el que más se ha movido en la lucha por la definición de su candidatura presidencial. Sin haber realizado siquiera el proceso de elecciones distritales, durante esta semana debe realizarse la inscripción de precandidaturas.

Esta situación es curiosa, pues divorcia en parte los procesos; contrario a otras oportunidades, donde las elecciones distritales o cantonales son un termómetro para valorar la incidencia en la estructura partidaria que pueda tener alguna de las tendencias que aspiran a la candidatura presidencial, en este caso la incripción es anterior a todo el proceso.

Muestra este fenómeno igualmente la priorización que desde la dirigencia partidaria se hace. En el PLN lo que está moviéndose, es el accionar de una maquinaria electoral. Caso contrario es el que vemos en el PAC, donde el proceso de elecciones distritales ya se ha realizado, y donde, a pesar de ser secretos a voces, los posibles precandidatos no se han pronunciado -y aparentemente no se pronunciarán- sobre sus intenciones presidenciales hasta fecha posterior al 7 de febrero, cuando deberá instalarse su nueva Asamblea Nacional y se deberá elegir las nuevas autoridades partidarias.

Vemos acá la diferencia entre una estructura partidaria centrada en los procesos electorales, altamente consolidada en sus dirigencias locales, pero a la vez fuertemente fragmentada, con profundas divisiones entre los grupos que aspiran a conducirlo, pero fundamentalmente a representarlo ante las instancias de elección, por un lado; y una estructura partidaria aún incipiente, que tras ocho años de existencia está luchando por su consolidación como grupo organizado con incidencia real en el nivel local.

La división partidaria aflora rápidamente en las "luchas de tendencias", la necesidad de consolidar las estructuras partidarias permite aplazar esas luchas. En el PLN atrasarse puede significar quedar fuera; en el PAC, adelantarse puede significar arriesgar mucho de lo construido hasta ahora.

Para el PLN la renovación de sus estructuras es un requisito más, y un pulso entre quienes aspiran a puestos de elección (muchos de ellos con nombres y apellidos desde hace un par de años). Para el PAC, la renovación de sus estructuras es una oportunidad de poder consolidarse como un partido político que esté más allá de la figura del caudillo.

El movimiento de recursos económicos que el proceso de elecciones internas liberacionista está llevando a cabo, es además enormemente superior al realizado por el PAC. No en vano, cada precandidato presidencial del PLN debe depositar veinte millones de colones como uno de los requisitos para inscribir su candidatura, y aportar diez más para la realización de su proceso de convención interna. Si a esto sumamos, los gastos que cada tendencia está realizando en propaganda, símbolos externos, materiales, etc; veremos que aquel derecho de "elegir y ser electo" tiene -al menos para su segunda parte: "elegir"- un costo muy alto y asumible por un porcentaje realmente bajo de los ciudadanos costarricenses, son pocos los liberacionistas que pueden realmente representar a su partido.

En el PAC, no hay siquiera un cálculo de cuánto costará el proceso de designación de su candidato, pues no existe experiencia previa ni reglamentación al respecto. Vemos nuevamente acá la diferencia entre esa estructura partidaria electoral consolidada y esa estructura partidaria aún en proceso de consolidación.

En el escenario actual, la lucha de tendencias en el PLN muestra un partido fragmentado; en el PAC la lucha de tendencias posible es aún una oportunidad de crecimiento para el partido, más allá de sus figuras.

Seguiremos con esto más adelante.
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