13 enero, 2009

A propósito de procesos de elecciones internas...

Cuando falta poco más de un año para que se lleve a cabo el próximo proceso electoral nacional, ya los partidos políticos han iniciado el largo proceso de renovación de estructuras, requisito indispensable para mantener su registro al día ante el Tribunal Supremo de Elecciones.

Las candidaturas ya están perfilándose, al menos en los principales partidos existentes, y la posibilidad de un nuevo partido en la de por sí fragmentada centro izquierda de este país está latente todavía.

El Partido Liberación Nacional es en estos momentos el que más se ha movido en la lucha por la definición de su candidatura presidencial. Sin haber realizado siquiera el proceso de elecciones distritales, durante esta semana debe realizarse la inscripción de precandidaturas.

Esta situación es curiosa, pues divorcia en parte los procesos; contrario a otras oportunidades, donde las elecciones distritales o cantonales son un termómetro para valorar la incidencia en la estructura partidaria que pueda tener alguna de las tendencias que aspiran a la candidatura presidencial, en este caso la incripción es anterior a todo el proceso.

Muestra este fenómeno igualmente la priorización que desde la dirigencia partidaria se hace. En el PLN lo que está moviéndose, es el accionar de una maquinaria electoral. Caso contrario es el que vemos en el PAC, donde el proceso de elecciones distritales ya se ha realizado, y donde, a pesar de ser secretos a voces, los posibles precandidatos no se han pronunciado -y aparentemente no se pronunciarán- sobre sus intenciones presidenciales hasta fecha posterior al 7 de febrero, cuando deberá instalarse su nueva Asamblea Nacional y se deberá elegir las nuevas autoridades partidarias.

Vemos acá la diferencia entre una estructura partidaria centrada en los procesos electorales, altamente consolidada en sus dirigencias locales, pero a la vez fuertemente fragmentada, con profundas divisiones entre los grupos que aspiran a conducirlo, pero fundamentalmente a representarlo ante las instancias de elección, por un lado; y una estructura partidaria aún incipiente, que tras ocho años de existencia está luchando por su consolidación como grupo organizado con incidencia real en el nivel local.

La división partidaria aflora rápidamente en las "luchas de tendencias", la necesidad de consolidar las estructuras partidarias permite aplazar esas luchas. En el PLN atrasarse puede significar quedar fuera; en el PAC, adelantarse puede significar arriesgar mucho de lo construido hasta ahora.

Para el PLN la renovación de sus estructuras es un requisito más, y un pulso entre quienes aspiran a puestos de elección (muchos de ellos con nombres y apellidos desde hace un par de años). Para el PAC, la renovación de sus estructuras es una oportunidad de poder consolidarse como un partido político que esté más allá de la figura del caudillo.

El movimiento de recursos económicos que el proceso de elecciones internas liberacionista está llevando a cabo, es además enormemente superior al realizado por el PAC. No en vano, cada precandidato presidencial del PLN debe depositar veinte millones de colones como uno de los requisitos para inscribir su candidatura, y aportar diez más para la realización de su proceso de convención interna. Si a esto sumamos, los gastos que cada tendencia está realizando en propaganda, símbolos externos, materiales, etc; veremos que aquel derecho de "elegir y ser electo" tiene -al menos para su segunda parte: "elegir"- un costo muy alto y asumible por un porcentaje realmente bajo de los ciudadanos costarricenses, son pocos los liberacionistas que pueden realmente representar a su partido.

En el PAC, no hay siquiera un cálculo de cuánto costará el proceso de designación de su candidato, pues no existe experiencia previa ni reglamentación al respecto. Vemos nuevamente acá la diferencia entre esa estructura partidaria electoral consolidada y esa estructura partidaria aún en proceso de consolidación.

En el escenario actual, la lucha de tendencias en el PLN muestra un partido fragmentado; en el PAC la lucha de tendencias posible es aún una oportunidad de crecimiento para el partido, más allá de sus figuras.

Seguiremos con esto más adelante.

4 comentarios:

  1. Marcelo Varela14 enero, 2009 00:43

    Muy buen artículo. Le invito a publicarlo en El Pregón.org a ver si se lo publican.

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  2. A pesar de que el PLN se ve fragmentado, las fuerzas no están equilibradas, y prácticamente el asunto se reduce a un par de nombres. Si esto es así, habrá que ver luego cuanta fuerza pueden generar en caso de enfrentarse nuevamente al PAC, quien realmente necesitará ser muy inteligente como partido si quiere lograr algo, especialmente si Otón mantiene el liderazgo.

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  3. Gracias Marcelo.
    Efectivamente Gustavo, la fragmentación visible ahora no significa necesariamente un riesgo electoral. Voy a escribir sobre los casos específicos de cada partido para ampliar.

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